Como cada fin de semana que me corresponde estar con mis hijos, voy a buscarlos a la hora de siempre. Salen contentos a mi encuentro y es algo que me reconforta de sobremanera.
Al llegar a casa comenzamos a planear el resto del dia, llegan y se distienden, me gusta verlos en paz, sin presiones, ahi es donde son ellos mismos.
Almorzamos, vimos una peli, fuimos al cine, dibujamos, hacemos miles de cosas, disfrutamos cada instante.
Costó pero logré que se concientizaran que ése momento es nuestro. Que a la abuela (que tanto nombran) la dejen en su casa.
Hasta hace un tiempo vivian haciendo comparaciones y venían con un discurso armado, palabras puestas en su boca, sobre todo en los mas chicos.
Sólo hay que darles tiempo a que pueden separar y que pueden disfrutar en ambos hogares, tanto en el mio cuando vienen y en su casa donde conviven con su abuela y padre.
Siento como se fortalece poco a poco el lazo con mis hijos, como vamos afianzando el camino. Y sobretodo a verlos felices.

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