Dos hermosos dias pasamos la semana pasada ya que dedicamos las 2 horas y media a disfrutarlas al máximo.

Entre salidas al parque, panchos, chistes, risas, fotos, monerias, museo, catedral… nuestro lazo va haciendose más fuerte, nuestro cariño irrompible se cubre con un manto divino. Se fortalece como el más duro acero.

Tu felicidad se desborda en tu sonrisa, en tus ojitos cuando me miran y tus manitos cuando apretujan mis cachetes para darme un beso. Ay Dios! es un instante único!

Para mi esos minutos son un verdadero tesoro porque en ése momento no existe nada más que vos y yo, hijo querido.