En determinados y acotados momentos que voy compartiendo con mis hijos puedo ver y sentir, la tremenda ausencia paterna y la fuerte presión ejercida por la abuela, en todos los aspectos de su vida.
Todo lo que ella les dice es sagrado y no se discute. Entonces yo me pongo en lugar de mis hijos, y veo que ellos se sienten aprisionados, impotentes porque no pueden expresar con soltura sus deseos, sus necesidades ya que ella en forma intransigente acalla todo tipo de manifestación que ellos hagan. Diciéndoles cosas como ésta: -Vos sos chiquito para opinar o decidir o –Éstas cosas las deciden los mayores. A esto hay que sumarle el miedo e inseguridad que sufren, pobres hijos. Nadie presta atención a sus deseos a sus opiniones cuando ellos son los principales afectados.
Mientras mis hijos se debaten entre la no comunicación entre sus padres y la implacable intervención de su abuela. Ellos sufren.
El padre desatiende cuestiones que son pequeños llamados de atención, porque no las considera una URGENCIA. Estos pedidos de auxilio no sólo son dirigidos a él, que es con quien conviven dia a dia , de alguna manera también a mi. Ellos lo exteriorizan gritándolo con sus comportamientos: Aquí estoy!! Atiéndanme y dejen de pelear de una vez! NO VEN QUE ESTOY SUFRIENDO!
No sólo con pequeños actos de rebeldía en las actividades extra-escolares y escolares sino TAMBIEN en la cotidianeidad.
Frente a esto yo me pregunto, que puedo hacer?? Nada, no tengo ni la más remota posibilidad de intervenir y con impotencia ante la necedad, sólo acompañarlos, verlos crecer de esa manera tan autoritaria y nefasta. Sólo demostrarles con mi amor incondicional que yo estoy, que cuentan siempre conmigo y que cuando llegue el momento podrán elegir con quien quieren estar. Por ahora sólo dejarlo librado a la suerte de la justicia. En donde los requerimientos de pedido de tenencia, pericia psicológica y atención a la fuerte presión psicológica que sufren constantemente mis hijos, son dejados arriba de un escritorio y totalmente desatendidos como si el tiempo no fuera una contradicción más para seguir en ésta situación completamente angustiante e interminable.

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