Lunes 4:45 de la tarde salgo a buscarte, cruzo toda la ciudad pesando que estarás haciendo. Las ansias carcomen mis pensamientos. Los minutos corren, estoy frente a tu puerta y sólo quiero verte salir, que me sonrías con una sonrisa franca. Con espectativa escucho abrirse la puerta y tu actitud es siempre la misma, salís con la cabeza gacha y entre murmullos me saludás.
Trago saliva y el dolor se extiende hacia mi pecho. Todo se reduce a segundos mientras nos alejamos de tu casa.
Busco tus ojos, porque ellos no mienten y veo la resaca de un discurso recien dicho. Veo el cansancio en tus ojitos como un pedido de auxilio. Te saludo con un lindo beso e intento sacarte del momento. Y toda tu carita va tomando color, brillo, como si de pronto después de una tormenta saliera el arco iris.

Nuestras charlas se limitan a cosas básicas y superfluas, antes hablabamos de cosas más importantes, de deseos, de ganas, de sueños. Ya has dejado eso porque se genera tensión cuando lo hacemos. Y no porque yo te presione sino porque hay dichos del otro lado de tu mundo que te oprimen, te ahogan. Entonces tratamos de disfrutar nuestro momento, de sacar nuestra mejor sonrisa, cantar, abrazarnos, darnos besos y brindarnos muchos te quieros! Mientras el tiempo vuela y entre el viaje en colectivo, corridas al instituto y buscar a tu hermanito, hacer otra maratón a la parada de taxi para llegar al horario a tu clase de natación. Nos miramos con dulzura, te acaricio, te abrazo fuerte y te hago sentir que por más que el tiempo compartido es un suspiro nuestro amor es infinito!!

Ya llegará el momento en que tendrás desición propia, en que puedas expresar libremente tus deseos de vivir conmigo. Mientras tanto todo se reduce al silencio. Pero estate tranquilo que yo estoy luchando para que pronto seas libre de elegir sin condicionamientos.

Paciencia que todo llega mi vida!!