Luego de dos intentos fallidos de conseguir un encuentro con mi hijo Nicolás, no pierdo las esperanzas que un dia cuando ya no lo llenen las cosas superfluas de su vida diaria finalmente deseará pactar un encuentro.
No doy vuelta la página, simplemente espero porque sé que en un rincón de su corazón estoy. Sé también que en su entorno se empecinaron en fabricarle realidades ficticias.
Me duele profundamente que sea totalmente manipulado por su padre y sobre todo su abuela. También me afecta que no se dé cuenta de la realidad.
No he luchado lo suficiente y no fue precisamente por falta de impulso, mi situación económica fue la que me hizo frenarme en ése sentido y dejé todo en manos de Dios. A mi manera he luchado para por mis hijos, nadie podrá decir que no lo he hecho.
Me limitaron con mis hijos con la complicidad del sistema de psicólogos, jueces y asesoras que pulula en los juzgados pero hasta ahi llegaron. No me quitarán nada más.
No me quitarán la dignidad ni el derecho a hacer mi vida lo más lejos posible de aquellos que utilizan a mis hijos para perjudicarme.
Creo en la justicia divina, sé que en algún momento de la vida llegará y espero sea pronto.

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